La Ciudad Universitaria de Madrid, uno de los conjuntos universitarios y patrimoniales más relevantes de España, afronta una preocupante degradación de sus espacios públicos e infraestructuras. A pesar de su valor histórico y cultural, la falta de mantenimiento ha deteriorado calles, plazas, jardines y entornos docentes, comprometiendo la calidad de la vida universitaria. Este artículo plantea la necesidad de actuar desde ahora para devolver al campus la dignidad y excelencia que merece.

Pasear hoy por la Ciudad Universitaria supone contemplar una situación de cierta decadencia en el que quizá es por su historia, extensión e importancia, uno de los campus universitarios más importantes de España. Frente a estas líneas el lector puede preguntarse el porqué de esta afirmación y aunque aquí se ofrecen algunos datos y razones, lo mejor es hacer la prueba en primera persona: vayan y visiten Ciudad Universitaria.
Un campus centenario que necesita
recuperar su dignidad
La Ciudad Universitaria de Madrid, declarada Bien de Interés Cultural, afronta una degradación visible en sus espacios públicos e infraestructuras. A las puertas de su centenario en 2027, es urgente actuar para devolver al campus la excelencia que merece.
Un campus en declive
Pasear hoy por la Ciudad Universitaria supone contemplar una situación de decadencia. Aceras levantadas, socavones, jardines abandonados y parterres secos dibujan un panorama que compromete la calidad de la vida universitaria y no responde al prestigio de sus instituciones.
Un siglo de historia protegida
Nacida en 1927, la Ciudad Universitaria fue declarada Bien de Interés Cultural en 1999, el máximo grado de protección patrimonial. Su valor artístico abarca desde el racionalismo de las primeras facultades hasta el brutalismo de edificios como Ciencias de la Información, pasando por su papel como testigo de la Guerra Civil.
Plazas sin vida, avenida desdibujada
Las plazas que conectan facultades — Ramón y Cajal, Menéndez Pelayo — se han convertido en espacios incómodos e infrautilizados. La Avenida Complutense, eje vertebrador del campus, ha perdido su identidad bajo un tráfico intenso y un perímetro deteriorado que desdibuja la sensación de conjunto.
Facultades con problemas estructurales
El deterioro llega a las propias facultades: jardines descuidados, rótulos deteriorados, iluminación deficiente. El aislamiento térmico y la calefacción son incógnitas para estudiantes y docentes en bibliotecas y aulas, donde el frío o el calor dificultan el estudio y la investigación.
No esperar a 2027: actuar ya
Con el centenario en 2027 y un concurso urbanístico previsto por el Ayuntamiento, el artículo cuestiona si hay que fiarlo todo a un gran plan. Pequeñas intervenciones — mantenimiento de aceras, cuidado de jardines, mejora de iluminación — pueden devolver dignidad al campus sin esperar años.
La Ciudad Universitaria de Madrid, ubicada en el distrito de Moncloa-Aravaca, es uno de los conjuntos universitarios más interesantes que pueden verse en España, tanto por su propia historia como testigo de la historia española del siglo XX como por su valor como patrimonio cultural.
El nacimiento del campus que hoy conocemos se produce en 1927, con el Real Decreto Ley que constituía la Junta Constructora que debía organizar y levantar un campus universitario moderno, sustituyendo a la antigua Universidad Central de Madrid, que, situada en el centro madrileño, quedaba muy reducida para la capital. Las obras dieron comienzo en 1928, y atravesaron enormes dificultades por la interrupción de la Guerra Civil española, en la que el conjunto fue frente de guerra y quedó muy dañado, como gran parte del valioso patrimonio que se custodiaba. En los portales web de la propia Universidad Complutense de Madrid se ofrece una división por fases de la construcción de este lugar, con las influencias de los campos norteamericanos y el papel que jugó Alfonso XIII cediendo parte de los terrenos1.
Debido al elevado valor cultural, histórico y patrimonial, se decidió proteger Ciudad Universitaria como Bien de Interés Cultural –en adelante BIC—, en la categoría de conjunto histórico en 19992. Se trata del mayor grado de protección patrimonial que prevé la normativa estatal y autonómica, siendo el gobierno regional el que ostenta las competencias en esta materia. En 2017 se hizo lo propio como la Facultad de Filosofía y Letras3 y en 2024, la Central Térmica de Ciudad Universitaria fue igualmente protegida como BIC en la categoría de Sitio Industrial4.
El conjunto posee además un valor artístico evidente en la mezcla de estilos y cronologías, pudiendo citarse facultades como Medicina y Filosofía, pertenecientes a la primera etapa constructiva del conjunto u otras como Ciencias de la Información y Ciencias Biológicas, de tendencia brutalista.
Sin embargo, desde hace años las universidades que se alojan en las distintas facultades y edificios tienen problemas de financiación que han afectado al conjunto5, a las facultades y a los elementos urbanísticos que conectan las distintas zonas del campus. En estos tres niveles son muchos los ejemplos que pueden ponerse, pero es en este último donde se pretende focalizar la atención, aunque en adelante se cree muy necesario analizar las necesidades de los distintos edificios con interés y valor patrimonial.
De nuevo sobre la cuestión urbanística del campus y partiendo desde la misma salida del metro se puede entender mejor la urgencia del estado del espacio urbano. Buena parte de aceras y pavimentos están levantados o presentan socavones, a lo que hay que sumar la dejadez de jardines, zonas verdes y espacios pensados para el descanso o el disfrute a lo largo de la jornada. Algunos parterres se han convertido en hierbas secas que no son sustituidas o cuidadas, golpeadas en verano por las altas temperaturas que se dejan sentir en toda la zona. La Avenida Complutense, eje fundamental de Ciudad Universitaria se encuentra completamente desdibujada, atravesada por un intenso tráfico, que junto con el mal estado del perímetro que rodea a las facultades contribuye a desdibujar la sensación de conjunto (figuras 1 y 2).


En varios lugares del campus pueden encontrarse plazas que actúan como espacios de unión de las facultades y que deberían actuar como espacios de ocio o descanso. Algunos ejemplos son la plaza Ramón y Cajal (figuras 3 y 4), que conecta las facultades de Medicina, Farmacia y Odontología, la plaza Menéndez Pelayo (figura 5), que conecta las facultades de Filosofía y Derecho o el espacio –sin nombre— que conecta el edificio multiusos y el edificio D de Filología, en la zona posterior de la biblioteca María Zambrano (figura 6). Existen otras muchas, pero estos tres lugares son buenos ejemplos de la decadencia de los espacios que conectan facultades y espacios docentes. En ellas sucede algo parecido a lo que mencionaba de la Avenida Complutense y lejos de ser zonas agradables y aprovechables por docentes y estudiantes, llegan a ser sitios incómodos, que no responden al prestigio de las universidades e instituciones que se encuentran en esta Ciudad Universitaria.
En lo que se refiere al estado de las facultades, la casuística es muy diversa. No sólo debe tenerse en cuenta el estado del edificio, sino también el de jardines, elementos decorativos y rótulos6, inmediaciones e iluminación (figuras 7 y 8). El aislamiento térmico o el funcionamiento de la calefacción son dos grandes incógnitas entre los usuarios de estos edificios –incluyendo las bibliotecas—, que por lo general brillan por su ausencia o mal funcionamiento, aunque poco a poco se ha intentado atajar la situación con algunas actuaciones.


Más que unas condiciones proclives a la formación y al fomento del conocimiento, Ciudad Universitaria es un lugar que presenta muchos problemas, que dificultan su disfrute y aprovechamiento. Sólo con algunos pequeños cambios y perspectivas, la situación mejoraría mucho. En 2027 el proyecto de una Ciudad Universitaria cumplirá un siglo, y se prevé para entonces un concurso urbanístico7 por parte del Ayuntamiento de la capital. Cabe preguntarse si es necesario esperar y fiarlo todo a un gran proyecto, ¿no pueden acaso comenzar a producirse pequeñas mejoras que contribuyan a generar un mejor campus?
- No se pretende en este texto relatar la historia del campus de Ciudad Universitaria, aunque la información e investigaciones sobre el tema son muy amplias y variadas. Puede verse la ya referida página web de la propia Universidad Complutense de Madrid (https://www.ucm.es/visitas-ucm/origenes). ↩︎
- Decreto 21/1999 de 4 de febrero. ↩︎
- Decreto 27/2017 de 21 de marzo. ↩︎
- Decreto 3/2024 de 10 de enero. ↩︎
- Véase la noticia de Elisa Silió: “La Complutense consigue dos años más de prórroga para devolver el crédito a Ayuso, pero tendrá que mantener los recortes”. Periódico El País (09/03/26). ↩︎
- Un ejemplo es de la Biblioteca María Zambrano, cuyas letras se encuentran totalmente desgastadas por el sol, además de unos colores y tipografía de dudoso gusto. ↩︎
- Somos Madrid/Europa: “Lluvia de ideas para cohesionar el “paisaje fragmentado” en Ciudad Universitaria, con un concurso abierto al campus”. Eldiario.es (17/03/26). ↩︎



